La traqueotomía es una técnica habitual en las unidades de cuidados intensivos,
sin embargo, no existen criterios uniformes sobre la periodicidad con la que deben
realizarse los cambios de cánulas traqueales, por ello, el objetivo de nuestro estudio ha
sido valorar si ante dos pautas diferentes de cambios de cánulas, no existía
modificación en la contaminación microbiológica y se disminuían los episodios
dolorosos y de sangrado relacionados con dichos cambios. Se diseñó un estudio
comparativo entre dos grupos, un grupo control al que se le realizaron los cambios de
cánula cada 48 horas y un grupo experimental al que se le realizaron cada cinco días. En
ambos grupos, además de los datos demográficos, se valoró la técnica de traqueotomía
utilizada, se realizó estudio microbiológico de la cánula, aspirado bronquial y estoma,
se valoraron signos clínicos de infección del estoma y secreciones, se realizó estudio
radiológico torácico. Con cada cambio de cánula se valoró el sangrado, dolor, tipo de
ventilación, alteración hemodinámica, obstrucción de la vía aérea, realización de
falsa vía, saturación de oxígeno previa y postcambio y el tiempo de recuperación. Se
incluyeron 29 pacientes y se estudiaron 97 cánulas. Partiendo de una muestra homogénea,
observamos que de forma significativa los pacientes que pertenecieron al grupo
experimental, se mantuvieron con una radiología torácica normal más tiempo (p= 0,005).
Los estomas del grupo experimental presentaron diferencias significativas en cuanto a
menor exudado (p= 0,04) y dolor (p= 0,004). Cuando se relacionó la técnica utilizada en
la realización de la traqueotomía con los estomas, se observó que de forma
significativa estuvieron más enrojecidos (p< 0,004) y exudaron más (p< 0,001),
aquellos cuya técnica de elección fue la quirúrgica realizada en la unidad. Como
conclusión, podemos afirmar que el prolongar los cambios de cánulas a cinco días no
aumenta la incidencia de contaminación y disminuye el dolor en los pacientes
traqueotomizados. |
Tracheostomy is a commonly used technique in intensive care units, but there are
no uniform criteria governing the periodicity with which tracheal cannulas should be
changed. The objective of our study was to evaluate if different cannula-change schedules
modified microbiological contamination and reduced the pain and bleeding related with
cannula changes. In a comparative study of two groups, a control group in which the
cannula was changed every 48 hours and an experimental group in which the cannula was
changed every 5 days were studied. Demographic differences, tracheostomy technique,
microbiological study of the cannula, bronchial aspirate and stoma, clinical signs of
stomal infection and secretions, and chest radiography were compared in the two groups.
With each cannula change, we evaluated bleeding, pain, type of ventilation, hemodynamic
disturbances, airway obstruction, opening of a false airway, oxygen saturation before and
after cannula change, and recovery time. The study included 29 patients and 97 cannulas.
In a homogeneous sample, the patients in the experimental group had a normal chest
radiograph for a significantly longer time (p= 0.005). The stomas of the experimental
group produced significantly less seepage (p= 0.04) and pain (p= 0.004). When the
tracheostomy technique was correlated with the stoma, surgical tracheostomy performed in
the unit showed significantly more reddening (p< 0.004) and seeping (p< 0.001). We
conclude that prolonging cannula changes to every 5 days did not increase the incidence of
contamination and reduced the pain of tracheostomized patients. |