Los pacientes ingresados en las Unidades de Cuidados Intensivos tienen una mala
calidad de sueño, en la mayoría de los casos ocasionada por las condiciones ambientales
de estas unidades. La deprivación de sueño en los pacientes críticos tiene
consecuencias graves, que pueden contribuir al empeoramiento de los pacientes. Con este
trabajo nos proponemos evaluar si los pacientes duermen bien en nuestra unidad y
determinar cuáles son los factores que ellos consideran como perturbadores del sueño. Se
incluyeron 33 pacientes que ingresaron en nuestra unidad entre abril del 1998 y enero de
1999, permaneciendo conscientes y orientados un mínimo de cinco días antes de la
inclusión en el estudio, a los que pedimos que valorasen si habían dormido bien durante
su estancia en la unidad y que puntuasen de 0 a 10 los factores concretos (ambientales,
ingreso en la unidad, técnicas y procedimientos) que les pudieran haber molestado para
dormir. La mayoría de los pacientes (63,6%) dijo haber dormido bien «siempre» o
«habitualmente». El factor ambiental que más les molestó fue el sonido de las alarmas,
el dolor les molestó más que la sensación de miedo o angustia, y la intubación
endotraqueal y la ventilación mecánica fueron las técnicas que más interfirieron en su
sueño. La calidad del sueño de los pacientes en la unidad no parece haberse visto
influida por los problemas de sueño previos al ingreso, el índice de gravedad y el tipo
de analgesia-sedación administrada. El porcentaje mayor de pacientes que habían dormido
mal se encontraban ingresados en una de las alas de la unidad, que deberá ser estudiada
más específicamente. |
Patients admitted to intensive care units sleep poorly, generally because of the
environmental conditions of these units. Sleep deprivation in critical patients has severe
consequences and can contribute to deterioration of their condition. The quality of sleep
of the patients in our unit was evaluated to identify factors that they considered
disruptive of sleep. The study included 33 patients who were admitted between April 1998
and January 1999 and had remained conscious and oriented for at least 5 days before being
included in the study. We asked them to evaluate how well they had slept during their stay
in the unit and to score specific factors that could disrupt sleep (environment, admission
to the unit, techniques and procedures) on a scale of 0 to 10. Most patients (63.6%)
claimed that they «always» or «usually» slept well. The most disruptive environmental
factor was the sound of alarms, pain bothered patients more than fear or anxiety, and
endotracheal intubation and mechanical ventilation were the techniques that most
interfered with sleep. The quality of sleep of patients in the unit was apparently
uninfluenced by pre-admission sleep problems, the severity of the process, or the type of
analgesia-sedation administered. The largest percentage of patients who slept poorly had
been admitted to one of the wings of the unit, which should be studied specifically.
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